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Lo mismo si es un Picasso, Da Vinci, Dalí, la foto familiar que por fin logró reunirlos a todos, o la primera pintura de tu hijo o hija. Si acabas de colgar en casa ese cuadro que tanto valor tiene, lo mejor será que éste proyecte justo lo que deseas, y que sea el protagonista y tema de conversación durante tus reuniones.


¡Hazlo brillar con la iluminación adecuada! Toma nota de los siguientes tips:


1. Monta luces decorativas en el techo: Haz que el arte sea el foco y no necesariamente la fuente de luz. Las lámparas individuales son una excelente manera de iluminar un cuadro, especialmente cuando van instaladas en el techo y permiten regular la intensidad y la dirección de la luz. En todo caso, debes asegurarte de que la luz cubra la mayor parte posible de la obra. Para lograrlo, al instalar las luces en el techo deben colocarse de manera que el haz de luz llegue al centro de la obra de arte cuando la lámpara se ajusta en un ángulo de 30 grados.


2. Luces de riel: Actualmente, los sistemas de iluminación de rieles tienen un aspecto mucho más limpio y minimalista que los que se empleaban en décadas pasadas. Equipados con las lámparas adecuadas, funcionan prácticamente igual que las luces decorativas montadas en el techo, pero brindan algunas ventajas adicionales; por ejemplo, que son más fáciles de instalar y ofrecen flexibilidad para adaptarse e incluso para reubicarse en el futuro. Mientras que una lámpara empotrada en el techo no se puede mover sin afectar varios paneles de yeso y su respectiva capa de pintura, la iluminación en riel puede mover el enfoque de una lámpara o quitarlo fácilmente.


3. Bañadores de pared: Cuando no es posible tener un foco que apunte exclusivamente hacia el cuadro o pintura, la iluminación conocida como bañadores de pared puede ayudarte a acentuar el muro donde colocaste la obra. Los bañadores de pared son herramientas que ayudan a distribuir la iluminación de manera uniforme en las paredes. Estos bañadores están disponibles en diversas presentaciones y formas, lo cual te facilita encontrar el que mejor se adapte a las necesidades de tu espacio.


4. Utiliza luces para cuadros: Si esta opción se encuentra a tu alcance, monta luces especiales para cuadros, ya sea en la pared o individualmente en el marco de tus obras. Asegúrate de que la fuente de luz se encuentre muy cerca del cuadro, pero empleando lámparas de bajo voltaje. De esta manera facilitarás que sea apreciado en una atmósfera de intimidad y confianza.


5. Toma en cuenta los materiales de la superficie del cuadro: Si tu obra de arte está enmarcada detrás de un vidrio, deberás ajustar el ángulo de la iluminación para reducir el reflejo o resplandor de la luz sobre dicho material. Cuando la obra exhibida fue elaborada al óleo o con pintura acrílica, puedes jugar con su textura y con la iluminación para minimizar o enfatizar las sombras creadas en la superficie.


6. Elige el tipo de luz adecuado: Este es el paso más importante. A largo plazo, la luz puede dañar el arte, dado que algunas de las luces halógenas apuntando a la pintura, en realidad la están quemando gradualmente. Para minimizar el daño, puedes mantener las lámparas halógenas a una distancia segura de tus cuadros y añadir a las luces filtros UV. Mejor aún, puedes emplear luces LED, que no emiten UV y además transmiten poco calor. También, recuerda evitar el contacto con la luz natural, pues las pinturas expuestas directamente a la luz solar pueden desvanecerse.