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Por excelencia, el elemento en una habitación que determina si la persona que está a punto de visitarla lo hará, o no, es la iluminación. Un ambiente cálido y bien iluminado suele ser atrayente y, por el contrario, la oscuridad puede ahuyentar la presencia de visitantes.

Así, la luz es también un indicador para establecer el estado de ánimo y el grado de hospitalidad de un entorno, dada su capacidad de cambiar la percepción y la atmósfera de los lugares. También, es la luz la que puede delimitar el alcance entre un espacio y otro, particularmente en viviendas o espacios en los que dentro de la misma habitación se ubican, por ejemplo, la sala y el comedor, o el centro de entretenimiento y un área de lectura.

Si se instala adecuadamente, la iluminación puede administrar el color, crear ambientes que se perciban como seguros, funcionales e incluso más amplios de lo que realmente son, más o menos brillantes, de acuerdo con las necesidades de cada área, y por supuesto, para separar ambientes ubicados en un mismo espacio. ¿Quieres saber cómo lograrlo? Toma nota:

1. Administra el color: El uso de la iluminación puede enfatizar o suavizar la carga cromática de los colores elegidos para pintar una estancia. Jugando con ellos, puedes distinguir fácilmente entre un espacio y otro. Los colores más oscuros hacen que las habitaciones sean más pequeñas y estrechas, mientras que las paredes de colores claros dan exactamente la percepción opuesta.

2. Prioriza la funcionalidad y la seguridad: Además del estilo y la estética, pero sobre la iluminación define gran parte de la seguridad y de la funcionalidad de un sitio. Si tu comedor, cocina y sala comparten una misma estancia, emplear lámparas cálidas en el sitio donde sirves tus comidas es una excelente manera de lograr el acogimiento que la mesa y la hora de comer requieren, mientras que en la cocina es mejor instalar luz fría, que ofrezca la visibilidad necesaria para las labores de higiene y preparación de alimentos, así como para ayudar a disminuir las temperaturas. En la sala de estar, las ventanas son una excelente fuente de iluminación natural, por lo que algunas lámparas de acento enfocadas en tus pinturas o accesorios decorativos pueden funcionar bastante bien para que, aunque estén inmersos en la misma habitación, tus invitados perciban sin esfuerzo la diferencia entre un lugar y otro.

3. Dale a cada lugar su propio brillo: Con iluminación decorativa puedes lograr que el contexto sea más atractivo y acogedor, así como destacar los elementos que distinguen cada contexto. Por ejemplo, en la sala de estar, la luz puede ayudarte a acentuar las fotos familiares, obras de arte o cualquier otro objeto decorativo, mientras que en el comedor, una lámpara de techo bien centrada le dará a la mesa la luz suficiente como para destacar como la protagonista y centro de atención del espacio.

4.Instala cuadros, espejos y alfombras: Cuando el objetivo es establecer una diferencia clara entre un lugar y otro, los colores, las texturas y las formas de tapetes y/o alfombras son perfectas para delimitar hasta dónde llega cada espacio, a nivel de piso. Los espejos y los cuadros decorativos pueden acentuar esta intención colocados sobre la pared, o bien, plantas decorativas, jarrones, mesas o cualquier otro objeto decorativo; en ambos casos se crea una especie de frontera o delimitación.